Me dirijo a clubs deportivos. Todo empezó con una malla de patinaje que le hice a mi hija.
En la pista de patinaje al lado de casa cuando ella la estrenó de repente vinieron las madres,
algunas eran mis amigas a hablar conmigo si les podría hacer una malla para su hija
también. Recibí los primeros encargos, cobré la mitad por adelantado y puse las manos a la
obra. Pero en aquel momento todavía estaba haciendo cosas personalizadas para bebés,
tipo patchwork, también hacía todo tipo de arreglos para gente de barrio y conocidos.
Todavía vivía con mi marido. Realmente no tenía la necesidad económica, más bien era un
pasatiempo y una cosa que me apasionaba y un extra.
En un momento determinado una señora que tenía taller de mallas de patinaje se fijó en
una sudadera que hice y me contactó para que fuera a trabajar con ella. Me pagaba por
malla hecha, pero al cabo de medio año vi que esto no tenía futuro. No me gustaba la
manera de trabajar de ella y veía que me limitaba a mí si quisiera hacer crecer mi propio
negocio (primavera 2013). En aquella época hice mi primer festival para una escuela de
danza y a través de este me empezaron a conocer en el mundo de costura, me contactó un
chico que trabajaba en shows de discotecas y para turistas. Pero a mí me costaba trabajar
con él, porqué se cambiada de proyectos sobre la marcha, y pagaban al final, si pagaban.
También me costaba mucho tiempo hacer cada vez una cosa muy diferente, para mí cómo
no soy profesional del sector me resultaba muy estresante y trabaja muy lenta. A través de
él conocí una chicha y en otoño 2013 ella me ofreció a trabajar con ella, empecé a ir a su
taller y también a llevarme trabajo a casa, sobre todo eran mallas de rítmica y cosas para
espectáculo. Me di cuenta de que nadie en Palma hace bañadores y pensé que el mercado
de patinaje y rítmica estaba saturado con estas dos personas y será difícil de entrar
entonces empecé a hacer bañadores, primero para mis hijos y luego conseguí vender en la
recepción del gimnasio dónde iban a nadar (Irene Duet) A partir de allí me conocieron las
entrenadoras de la natación sincronizada y entré en este mundo (otoño-invierno 2014). En
esta época me separé. Lo que hacía para la otra chica me permitía a comprar billetes de
avión e invertir algo en la empresa. Un día me pidieron hacer un diseño y me trajeron una
muestra de bañador, empecé a investigar sobre la tecnología con la que estaba hecho y así
conocí sublimación. Decidía a investigar más sobre lo que se necesitaba para trabajar con
esta tecnología y vi que esto me podría dar salida a hacer las cosas más rentables, ya que
todo se hacía a mano con zigzag y llevaba mucho tiempo. Conseguí dinero de mi Bussines
Ángel, instalé el plotter en casa y empecé a hacer mis primeros trabajos de sublimación. Me
di de alta de autónoma en abril 2015.
La plancha que me vendió mi proveedor tenía 380V y no pude instalarla en casa, cada vez
que planchaba iba a su nave a hacerlo (durante un año), tampoco no tenía idea ni de
patronaje ni de diseño gráfico y me puse a aprender todo y buscar un patronista
profesional. Conseguí un señor de la península, muy buen profesional. Con el cuál trabajo
hasta el día de hoy. Poco a poco fui aprendiendo Ilustrador y Photoshop y todavía sigo
aprendiendo. Todo esto hacía el proceso muy lento, pero más o menos la pensión de
alimentos me permitía vivir y yo percibía todo esto cómo una inversión y también me
permitía estar con mis hijos en la temporada de vacaciones. En Baleares casi todo empelo es
temporal y cuando más trabajo hay es en verano cuando los niños están de vacaciones. Yo tenía la impresión de que mi negocio está creciendo, pero realmente nunca hacía un buen
seguimiento y más bien era todo a nivel sentimiento.
Poco a poco conseguí mis propios clientes en club deportivos y clientes que repiten.
También clientes individuales (tampoco tengo una base de datos bien hecha de todos los
clientes que tengo, sobre todo no de los individuales. Llegó un momento cuando se me
juntaba mucho trabajo (primavera 2017) y no fui capaz entregar los trabajos a tiempo, en
marzo, abril y mayo venía una chica a ayudarme. Pero luego pasó lo de la casa y de repente
me has subido mucho todos los gastos mensuales y empezó ir todo cuesta abajo. Clientes
nuevos siguen viniendo, pero yo me veo de una cierta manera bloqueada, a veces se
cancelaron trabajos por qué no fui capaz de hacerlo rápido o entender bien al cliente acerca
del diseño o mejor dicho no saber hacerlo por falta de conocimientos de Photoshop o
Ilustrador. (Navidad 2017)